Diseña recorridos de aire cruzados, apoyados en rejillas regulables y patios que extraen calor por efecto chimenea. Introduce masa térmica donde más conviene: solados minerales, muros de tapial o bloques de tierra comprimida. Crea gradientes de uso con cortinas y paneles móviles, evitando sobreclimatizar zonas vacías. Mide con sensores simples y ajusta tras la ocupación. Esta coreografía de aire, masa y uso cotidiano reduce consumos, mejora salud y regala una sensación de frescura natural perdurable.
Combina lucernarios difusos, reflectores sutiles y cortinas de fibras locales para modular la luz. Usa superficies con bajo brillo y colores minerales para mantener contraste confortable. Sitúa puestos de trabajo perpendicularmente a ventanas y acompaña con luz artificial cálida, regulable por escenas. Valida con maquetas y fotosféricas. La luz se vuelve una caricia constante, mejorando estado de ánimo, concentración y consumo energético, sin perder la poesía de las variaciones diarias que trae cada estación del año.
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